Respiré hondo y me dejé llevar. Alejé aquellos recuerdos que
amenazaban a diario con salir a la superficie. No los dejaría.
Me había fortalecido con el paso del tiempo. No volvería a
ser la de antes. Nunca más. De eso estaba completamente segura. Había cometido
errores. Y había pagado por ello. Ahora era diferente. Había
cambiado. Tanto que casi ni me reconocía. Y ella
me había encontrado. Casualidad. Destino. Magia. Quién sabe.
Pero ahí estaba. Diciéndome que no
me dejaría sola. Prometiéndome paciencia. Y la necesitaría.
Tenía mis límites. Mis inseguridades. Mis miedos. Pero no me alejaría.
Algo me acercaba a ella. Irremediablemente. A cada minuto. A
cada segundo. Despertando sentimientos. Sentimientos que hacía tiempo...
se habían congelado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario