Céntrate. ¡Vamos! Concéntrate. No es
tan difícil. Deja de mirarla así. ¡Para! No me lo estaba poniendo nada fácil.
La curiosidad me estaba abrasando. No podía parar de mirarla. Y quería...
Quería besarla. La sola idea me asustaba. Más de lo que jamás había imaginado
pero quería hacerlo. Deseaba hacerlo. Pero no lo hacía. Aguantaba. Disfrutaba
del momento. De sus historias. Del sonido de su risa. De su voz. O simplemente
de esa forma de mirarme. Me ponía nerviosa. Alteraba las mariposas de mi estómago.
Ya no había forma de calmarlas. Estaba perdida. Muy pérdida.
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