miércoles, 28 de septiembre de 2016

No te olvides de mí

Volvía a tener problemas de concentración. Se estaban convirtiendo en algo habitual. ¿Cuantas veces había ya leído la misma frase? ¿3? ¿4? Me gustaba su cara de concentración. No podía evitar mirarla de vez en cuando sin que se diese cuenta. No quería desconcentrarla... más... Volví los ojos al libro. Podía hacerlo. O no... solo quería levantarme y besarla. Besarla hasta que me culpase de su poca concentración. Besarla hasta que se le olvidase el trabajo. Besarla hasta que se olvidase de todo. De todo menos... de mí. 

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