sábado, 27 de junio de 2015

Giros inesperados.

Te levantas un día por la mañana sin saber que vas a morir. Que ese será tu último día. La vida da muchas vueltas. Giros inesperados. Y nos sorprende. Siempre nos sorprende. Nunca sabemos lo que va a pasar mañana. O dentro de 1 minuto. Podemos intuirlo. Pero jamás lo sabemos a ciencia cierta. Podemos estar paseando tranquilamente y al minuto siguiente nuestro corazón ha dejado latir. Y ya no hay vuelta atrás. Ya no tienes tiempo. Tiempo para despedirte. Tiempo para hacer esas cosas que siempre quisiste hacer. Tiempo para decir lo que nunca dijiste. Tiempo. Todo gira alrededor del tiempo. La vida es corta y no nos damos cuenta. El tiempo nunca deja de pasar. Tenemos que aprovecharlo. Aprovechar cada instante. Hacer lo que realmente nos apasiona. Decir esas palabras que nunca nos atrevemos a decir por miedo. Arriesgarnos. ¿Por que no? De no hacerlo corremos el riesgo de arrepentirnos. De llegar un punto en el que ya no hay más tiempo. Porque se ha agotado. Centremonos en las cosas importantes de la vida por las que merece la pena vivir. Esas cosas que nos hacen felices. Sin encerrarnos en la monotonía. Sin decir "Ya lo haré" o "Algún día iré allí". ¿Por que esperar? ¿Esperar a que? Sí esperamos mucho llegara un punto en el que sea demasiado tarde y ya no habrá vuelta atrás. 

martes, 16 de junio de 2015

Odio

Me estalla la cabeza. El dolor es insoportable. Las lágrimas resbalan por mis mejillas. No puedo parar. ¡Odiame! Siento como me fuerzo a hacer lo contrario a lo que quiero. Duele. Tengo que hacerlo. Debo hacerlo. Es lo correcto. Odio esto. Odio en lo que me he convertido. Me odio. ¿Qué clase de persona hace daño a quien ama? Odio como soy. Esta no soy yo. Estoy perdida. No se a donde ir no que hacer. Me muevo por inercia. Me levanto. Voy a trabajar. Acabo de trabajar. Vuelvo a casa. Vuelta a empezar. Poco más. Sólo mi cabeza es diferente. Los pensamientos se acumulan. Se suben unos encima de otros. Mi cabeza va a explotar. Sólo quiero que pare. Que alguien la pare. Por favor. Quiero que esta situación desaparezca. No se por cuanto tiempo más podré soportarla. 

lunes, 15 de junio de 2015

Valores familiares. ¿Dónde?

Ya estamos. Otra vez. La misma puta mierda. Que harta estoy. Cada día más. Pienso esforzarme. Y ahorrar todo lo que pueda. Esto tiene que terminar. Mi objetivo: Fin de año. Tengo que conseguirlo. Salir como sea. Odio mentir. Nadie se imagina cuanto. ¿Pero sí no miento que hago? Prefiero mentir. No quiero aguantar comentarios. No quiero aguantar discursos. Tengo 24 años. Y mi vida es mía. De nadie más. Sí quiero dormir hasta la hora de comer lo haré. Sí hoy no quiero recoger no lo haré. Sí hoy no me quiero duchar pues tampoco. ¿Qué problema hay? Es mi problema. ¡Mío! ¡Maldita sea! ¡Mi vida! Somos 5. Y a ninguno le cuento mis problemas. Uno habla sólo de sí mismo. Otro sólo se aísla o únicamente habla de tonterías. Otra sí le contase mis problemas no los vería lo suficientemente problemáticos. Y otro no se que decir. Da igual. Cada uno en su mundo. Nadie me escucha. Nadie me ve. Hace tiempo que no me ven. Sólo sé critica. Es mucho más fácil. Criticar. ¿Se dieron cuenta por lo que pase hace unos meses? Fue delante de sus narices. Sólo una persona se dio cuenta. Sólo una escucho mi grito de socorro. ¿Por que no se dieron cuenta? Me ven a diario. Vivimos bajo el mismo techo. Pero no. Yo seré diferente. Mi futura familia será diferente. Seré mejor. Se que puedo serlo. No habrá mentiras. Siempre nos escucharemos los unos a los otros. Eso es lo que quiero. Duele tanto no tenerlo. Desearía tanto esa situación ahora mismo. No importa. Aguantare. Mi familia está a 3 kilómetros de aquí. Y un día las dos empezaremos una familia juntas con todos esos valores que las dos deseamos.


[Solo necesito poder en confiar en alguien más que en ella. Necesito saber que importo. Contar mis problemas y que me escuchen. No pido mucho...]

El corazón siempre por delante.

No puedo contenerlas. Están ahí. Las palabras. En mi cabeza. Se pasan el día bailando. Una vez y otra y otra. Entonces las exteriorizo. No puedo evitarlo. Lo siento. ¿Hacen daño? Creo que si. Ahora no. ¿Y a la larga? Harán daño. Me preocupa eso. Necesito sacarlas. Si. Es una necesidad. Tenerlas dentro solo crea problemas. Es malo para la salud. He llegado a esa conclusión. Guardarlas no es lo mejor. Sacarlas tampoco es una gran idea. Vuelta al dilema. Hay dilema por todo. Últimamente todo parece mas difícil de lo que realmente es. Voy a dejar de preguntarme como he llegado a esto, como solucionarlo, que hacer... Solo empeoro la situación. No se la respuesta a ninguna de esas preguntas. Entonces, ¿Por que seguir haciéndome preguntas para las cuales no tengo respuesta? La situación es así. Estoy dentro. Debo seguir viviendo. Cada día. Cada hora. Cada minuto. Cada segundo. Vivir el momento. Vivirlo como lo sienta. Si mi corazón ha ido siempre por delante sera por alguna razón. Duele cuando no va por delante. Cuando intento ignorarlo. Siempre he confiado en el. Siempre me ha llevado por el buen camino. Sabiendo esto. ¿Debería ignorarlo por una vez en mi vida? No. No lo creo. Y no lo haré

viernes, 12 de junio de 2015

Presión

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Vuelta a empezar. No funciona. ¡No funciona! ¿Por que no funciona? Relajate. Respira. Respira hondo. ¡VAMOS! Esta sensación... Es como la de aquel día. Ansiedad. Náuseas. Mi cabeza está a punto de explotar. Y ese nudo en la garganta. Me ahoga. Me esta destrozando. Poco a poco. Cálmate. Por favor. Cada día es una lucha. Un bando. El otro bando. Lo moral. Lo racional. Lo que me gusta. Lo que amo. Lo que quiero. Lo que debo. Es como un partido de tenis. Pero este partido no se acaba. ¿Cuándo va a acabar? Estoy cansada. Tan cansada. Mi mente, mi corazón. Todo trabaja demasiado deprisa. No puedo seguirle el ritmo. Duele. ¿Cuál es la solución? ¿Qué debería hacer? No se que hacer. Estoy perdida. Muy perdida. Antes de esto todo era más fácil. Seguía a mi corazón. Así de simple. Fácil. Siempre me he guiado por el. Siempre me ha llevado por el buen camino. ¿Y ahora? No puedo seguirlo. No puedo. No puedo. ¡NO PUEDO! No es tan fácil como darle al botón de Off. Ojalá. Nadie dijo que sería fácil. Dicen que todo pasa por alguna razón. ¿Cuál es la razón de esto? ¡Venga! ¡Decírmelo! No tiene sentido. Nada tiene sentido. Sólo quiero desconectar. Descansar. ¿Es mucho pedir?





[Ahora mismo sólo voy a acurrucarme con Bambú. Es la solución a los días malos, desde hace casi 5 años. Abrazarme a el y soltarlo todo hasta quedarme dormida.]

Intensidad

Abrí los ojos. Mi respiración estaba agitada. Siento los latidos acelerados en mi pecho. ¿Que ha sido eso? ¿Otro sueño? No lo recuerdo. Solo imágenes sueltas. Recuerdo los sentimientos. Eso si. Perfectamente. Mi corazón acelerado. Mis nervios. Mi miedo. Sentía cada uno de mis latidos. ¿Como era posible? Jamas me había pasado. Parecía tan real. Después de eso sabia que no volvería a dormir. Y no lo hice.

martes, 9 de junio de 2015

Cosas complicadas.

Siento que no puedo escribir con libertad. Que tengo limitaciones. Que no puedo plasmar todo lo que tengo en mi cabeza. Quizás porque es demasiado complicado de escribir. Complicado. Esa siempre acaba siendo la palabra. Complicado. Odio lo complicado. Y no por repetírmelo un millón de veces en mi cabeza va a dejar de serlo. No pasa nada. He cumplido uno de los objetivos del verano. Tengo trabajo. ¿Trabajo para que? Por varios motivos. Independizarme. Dinero. O... dejar de pensar. Ese ultimo también es una razón. Necesito mantener los pies en la tierra. Intentar que mi mente vuele lo menos posible. Cuesta. Es una acción inconsciente. Aparece. Ha sido sin querer. Lo juro. Los pensamiento se entrelazan unos con los otros. Latidos. Lo recuerdo. Se aferra. ¡Vuelve al mundo real! ¡Vamos! Y vuelvo. Siempre vuelvo.

viernes, 5 de junio de 2015

Preguntas sin respuestas

Odio el verano. Siempre lo he odiado. Demasiado tiempo libre. Demasiadas preguntas. ¿Que haces? ¿A donde vas? ¿Con quien vas? ¿Por que no haces esto? ¿Por que has echo eso? ¿Por que? ¿Por que?¿Por que? Todo se resume en eso. Control. No lo soporto. Odio que me controle. Que sepan que hago a cada momento. No me gusta dar explicaciones. Hago las cosas cuando quiero y porque quiero. Sin dar explicaciones. Es mi vida. Yo la controlo. Y punto. Con el tiempo me he ido cerrando. Ya no hablo de lo que me importa. De mis problemas. De lo que siento. He ido tachando poco a poco temas de la lista. No quiero escucharla. Otro tema mas que tacharé. Lo siento. No, no lo siento. Ahora mismo no. Solo quiero gritar, llorar y desahogarme. Me aguantare. Una vez mas. Iré guardando. Como siempre. Hasta explotar. Como siempre...





[Otra vez un texto triste. Lo se. Últimamente estoy en racha... Que se le va a hacer...]

Corazón Dormido

"Desperté tu corazón dormido" susurro. Se me corto la respiración. Me miraba con aquellos ojos grandes y castaños. Sonriendo. Empece a observar cada milímetro de su rostro. Era preciosa. ¿Me había estado perdiendo esto? ¿En serio? ¿En que momento deje de ver los pequeños detalles? La miraba como si no la hubiese visto en siglos. Enamorada. Loca por ella. Como al principio. Sonreí como una tonta. Estaba ahí. Delante de mi. Siempre había estado ahí. Empezaba a ver las cosas con claridad. La veía. Veía sus pequeños detalles. No podía dejar de mirarla. Su olor. Su voz. Su mirada. Su cuerpo. Toda ella era perfecta. Me había despertado. ¿Cuando me había dormido? No lo recordaba. Pero estaba despierta. Mas despierta que nunca. Sabia lo que tenia que hacer. Enamorarla. Enamorarla cada día. Hacer que se sintiese única, especial. Porque lo era. Recuerdo el principio. Hace años. Me había salvado. Fue ella la que me encontró. Escondida. Detrás de una coraza. Una barrera que había creado yo misma. No iba a permitir que nadie volviese a hacerme daño. Ella la rompió. Descongelo mi corazón. Lo hizo latir de nuevo. Fue ella. Siempre había sido ella. Mi niña. Mi musa. Mi amor. ¿Que seria de mi sin ella? Estaría perdida. A partir de ahora daria lo mejor de mi. Iba a luchar. Cada día del resto de mi vida. Por nosotras. Por lo que tenemos. Por nuestro "Siempre Juntas".

jueves, 4 de junio de 2015

¿Podré con ello?

Nadie dijo que sería fácil. Pasar de todo a nada. No es justo. Cada día es un nuevo reto. Día 2. ¿Todavía? Pensé que sería más sencillo. Miento. Sabía que no lo seria. Lo supe desde el principio. El tiempo pasa lento. ¿Por qué los días no corren? Tengo tanto que contarle... No puedo. No escribas. No escribas. Vuelvo a contenerme. También era una amiga. Lo es. Si no podemos hablar... ¿Lo sigue siendo? Lo es. Definitivamente. Es también una amiga. Ha sido fácil sentirla como tal. Pero... ¿Y ese algo más? También lo siento. Está ahí. No se va a ir en dos días. Tengo que distraerme. Hacer cosas. 24 horas. No puede aparecer en mi mente. Acaba apareciendo. Otra vez. Vuelta a empezar. Algo que me recuerda a ella aparece. No puedo contárselo. Me enfado. Trato de pensar en otra cosa. No funciona. Poco a poco. Solo es el segundo día. Puedo hacerlo. Quedan 3 meses y medio hasta que las clases vuelvan a empezar. ¡3 MESES Y MEDIO! ¿TANTO? Cálmate. Encontrare algo con lo que distraerme. ¿El peor momento del día? La noche. Sin lugar a dudas. Me cuesta dormir. Me cuesta dormir desde que todo empezó. Recuerdos. Frases. Momentos. Esta todo ahí. En mi cabeza. No puedo pararlo. Acabo viajando al mundo de los sueños. Ahí todo es más fácil. Aparece. ¿Por qué? Necesito descansar. Desconectar. Abro los ojos. Empieza un nuevo día. Un nuevo reto. ¿Podré con él?

lunes, 1 de junio de 2015

...

El tiempo pasa incluso aunque parezca imposible,incluso a pesa de que cada movimiento de la manecilla del reloj duela como el latido de la sangre al palpitar detrás de un cardenal.El tiempo transcurre de forma desigual,con saltos extraños y treguas insoportables,pero pasar,pasa.Incluso para mi.
....Poco después me tumbe en la cama,resignada a que el dolor finalmente hiciera acto de presencia
Resulto algo atroz.Tenia la sensación de que me habían practicado una gran abertura en el pecho a través de la cual me habían extirpado los principales órganos vitales y me habían dejado allí,rajada,con los profundos cortes sin curar y sangrando y palpitando a pesar del tiempo transcurrido.Racionalmente, sabia que mis pulmones tenían que estar intactos,ya que jadeaba en busca de aire y la cabeza me daba vueltas como si todos esos esfuerzos no sirvieran de nada.Mi corazón también debía de seguir latiendo,aunque no podía  oír el sonido de mi pulso en los oídos e imaginaba mis manos azules del frío que sentía.Me acurrucaba y me abrazaba las costillas para sujetármelas.Luche por recuperar el aturdimiento,la negación,pero me eludía.