Soy buena para las fechas. No cualquier fecha, sino las fechas importantes. Siempre ha sido así. Hay fechas que recordamos con mucha facilidad porque nos traen buenos recuerdos. El primer beso. La primera vez que hiciste el amor con la persona adecuada. O simplemente la primera vez que la viste. Desgraciadamente no todo son fechas buenas, otras muchas te recuerdan momentos que jamás desearía recordar. Porque duelen. Porque han marcado un antes y un después en tu vida. Y no puedes olvidarlas. Todos tenemos una fecha que desearíamos olvidar. Yo, por ejemplo. Viernes 27 de Mayo del 2016. El momento en el que todo acabo. En el que ya nada tenía sentido porque todo se derrumbaba a mi alrededor. Empezando por mí. Ayer hizo 2 meses. Recordaba la fecha. Perfectamente. Los recuerdos siguen atormentándome. La carga sigue en su sitio. Todo ha cambiado desde entonces. Yo he cambiado. Y he cambiado tanto. Ojala ella pudiese verlo. Ojala ella pudiese disfrutar de la persona que soy ahora. Puede que sea tarde. Puede que nuestros pasos no vuelvan a caminar juntos. Y puede que yo algún día deje de esperar. No ahora. El sentimiento es demasiado fuerte, demasiado intenso. Demasiado puro.
jueves, 28 de julio de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
Fragmentos de una vida
Aun podía escuchar el sonido de su voz al entrar por la puerta. "Holi pichon". Una y otra vez. Como si hubiese sido ayer. Como si estuviese ocurriendo en este preciso instante. Una voz llena de felicidad, de cariño, de amor. Dos palabras que lo inundaban todo. Llenando la casa de felicidad en cuestión de segundos. Y yo... Yo solo quería correr hacia la voz. Correr hacia la persona que pronunciaba aquellas palabras y no soltarla. Como había hecho miles de veces. Una por cada vez que las escuchaba. ¿Que por qué? Porque eran para mí. Para nadie más. Solo para mí.
sábado, 16 de julio de 2016
Nuevas sensaciones
Se acercó lentamente y me besó. Me quedé paralizada. Sentí sus
labios pegados a los míos. Suaves. Muy suaves. Como la seda. Tenía miedo pero
no me aparté. Me gustaba esa sensación. Una ola de calor recorrió mi cuerpo.
Ella se apartó, giró sobre sus pasos y empezó a caminar. ¿Por qué se aparta? ¿A
dónde va? No. No. No quería que se fuese. Alargué mi mano y atrapé la suya.
Ella me miró y nuestros ojos conectaron. Me acerque, rodeando su cintura con
mis brazos y la pegué a mí. Volví a mirarla un segundo y entonces... la besé.
Disfruté de aquel beso. Dulce. Suave. Tierno. Disfruté de los besos que le
siguieron. Disfruté incluso de los nervios. De aquel cosquilleo que se había
instalados en mi estómago. Disfruté de ella. De aquella chica que casi no
conocía. Disfruté del momento. Disfruté de algo nuevo.
Una ventana hacia la tranquilidad
Las palabras se acumularon en mi
boca. Las tenía en la punta de la lengua. Apretaba mis labios intentando
contenerlas. Sacarlas sería aceptarlo. Asumir la realidad. Y no sabía si estaba
preparada. Sentía como querían salir. Debían salir. "Grítalo" dijo
ella a mi lado. Podía hacerlo. Cogí aire por última vez y grité Las palabras
brotaron. Salieron disparadas. "Sarah ya no me quiere" Grité hasta
quedar sin aliento. Se lo grité al viento. Se lo grité al mundo. Me lo grité a mí
misma. Sobre todo a mí misma. "¿Algo más?" preguntó ella. Sí. Había
algo más. Volví a vacilar. Estaba siendo más difícil de lo que jamás había
imaginado. Tenía un nudo en la garganta. "Y ya no están juntas" gritó
ella a mi lado. "Y ya no estamos juntas" grité desde lo más profundo
de mi interior. Dejando que las palabras se fuesen con el
viento. Llevándoselas muy lejos.
Alejándolas de mí. Y se fueron. Salieron y se sumergieron en la oscuridad.
Se habían ido. Lo había conseguido. Había gritado y ahora...
ahora sentía alivio. Como si la carga se hubiese aligerado un poco. Como si
al fin pudiese sentir algo de paz. Algo de tranquilidad. Y pudiese volver a
respirar de nuevo.
jueves, 14 de julio de 2016
Temporal
Me abracé a él con fuerza. No quería que se fuese. No quería que me dejase sola. No ahora. ¿Por que todos tenían que irse cuando mas los necesitaba? Sentí como las lagrimas corrían por mis mejillas. "No te vayas" susurré. Quedarse no era una opción. Sería temporal. Aun así no deje de abrazarlo. Me sentía pequeña. Como si volviese a tener 5 años. Vulnerable. Asustada. Seguía siendo su niña. Su princesa. "Será temporal" repetí para mis adentros. Solo temporal.
lunes, 11 de julio de 2016
El secreto de los buenos días.
La noche había sido horrible. Y no
me esperaba gran cosa del día siguiente. Incluso baraje la posibilidad de
cancelarlo. Aunque sabía que no lo haría. Me conocía demasiado bien. No
recuerdo en que momento conseguí dormirme. Solo recuerdo la vibración. La luz.
El móvil. Una llamada. Miré y ahí estaba nuestra foto. En la llamada entrante.
Felices. No sabía si cogerlo. Solo quería seguir durmiendo. Al final descolgué
y su voz sonó al otro lado de la línea. Su voz. Dulce. Como la echaba de menos.
Me encantaba despertarme de aquella forma. Con el sonido de su voz. Con un
buenos días. Era el secreto para empezar un gran día. Para un buenísimos días. Ella. Y solo ella.
¿Esperanza, optimismo o estupidez?
Me siento mareada. Como si todo me
diese vueltas. La presión en el pecho se estaba haciendo insoportable. Casi
tanto como el nudo en la garganta. Me cuesta respirar pero sigo sonriendo. No
puedo mostrar mis sentimientos. No puedo dejarme llevar por mis emociones. No
ahora. No porque no sé si sabré parar. Y no quiero volver atrás. No quiero
decirlo en voz alta. Se haría real. Se haría más vivo. Ya no habría vuelta
atrás. No la había. Yo había tomado mis decisiones. Ella había hecho las suyas.
Todos nuestros pasos nos habían llevado a esto. Causa. Efecto. No me quería.
Ella ya no me quería. Yo me lo había buscado. Yo quería saberlo. Necesitaba
saberlo. Lo necesitaba para avanzar. "No me quiere". Esa
frase había entrado en bucle. Se repetía una y otra vez.
Me sentía en shock. A un segundo de desmoronarme. No puede
ser real. La mujer que tenía ante mis ojos me amaba. Me había amado con
todo su alma. Me había dado todo el amor de su corazón. Lo había dado todo por mí.
Y ahora me estaba diciendo que no me quería. ¿Cómo podía estar pasando esto? No
era real. No podía serlo. Tenía que ser una pesadilla y alguien me despertaría
en cualquier momento. La oscuridad empezaba a devorarme. Estaba rodeada.
Me estaba ahogando. Y ella no me salvaría esta vez. No podía. Se había ido. La
luz. Mi luz. Se había apagado. Ya no me quería. Ya no estábamos
juntas. No quedaba esperanza. No ahora. Aunque la seguía sintiendo. Era
absurdo. Me reía de solo pensarlo. ¿Esperanza?
¿En serio? Si. Podía sentirla. Se negaba a irse.
"Quizás algún día" me
susurraba. Quizás en algún momento nuestros
caminos volviesen a encontrarse. Solo quizás. Y
ese quizás me mantenía en
pie. Ese ápice de esperanza, de optimismo o de
estupidez. Quién sabe.
miércoles, 6 de julio de 2016
Transparente
Hoy no habrá textos que hablen de amor, de ilusión, de dolor o de odio. Tampoco habrá palabras bonitas o frases desgarradoras. No. Hoy solo quiero decir dos palabras. Dos palabras que lo resumen todo. Simple. Sencillo. Transparente. Como yo. Solo dos palabras.
Te Quiero.
lunes, 4 de julio de 2016
Imbécil
No soy una de tus clientas. No me hables como si lo fuese. Como si solo fuese un evento más que apuntar en tu agenda. ¡Soy yo! La persona con la que compartiste casi 5 años de tu vida. ¿Te acuerdas de mí? ¿O ya soy solo un vago recuerdo? Alguien a quien ya no merece la pena dedicarle ni tan siquiera un minuto de tu vida. Podría aceptarlo. Podría intentar aceptarlo. Que ya no soy importante. Que ya no soy especial. Que ya no soy nada. Podría pero no da la gana. ¿Sabes en que me convierte eso? En una estúpida. Gracias.
Lo imprescindible
La última vez que me senté aquí tú me querías. Estabas loca por mi. Querías escaparte a otro país. Muy lejos. Conmigo. Solo conmigo. La última vez que me senté aquí tus ojos brillaban al mirarme. Sonreías de felicidad y hacías lo que fuese por estar cerca de mi. Ya fuese sencillamente mentir o recorrerte 600 km solo para aparecer por sorpresa ante mí. La última vez que me senté aquí fue hace unos 4 años. No recuerdo el día. No recuerdo mucho más. Solo te recuerdo a ti. El amor. La felicidad. Lo imprescindible.
sábado, 2 de julio de 2016
Tanto con tan poco
¿Dónde estaba mi autocontrol cuando
lo necesitaba? Creo que se había esfumado en el momento en que
sus ojos conectaron con los míos. Volvía a estar perdida. Solo
escuchaba mis pensamientos revoloteando sin control. Estaba demasiado
cerca. Su aroma. Su voz. Sus ojos. Su boca. Todo me invitaba a acercarme. A
perderme. Me costaba resistirme. Sentía como mi corazón avanzaba a la par que
mis pensamientos. Tenía que salir de allí. Tenía que hacerlo o lo arruinaría.
Me baje del coche y con paso decidido crucé la calle. Un problema. A cada paso
mi fuerza de voluntad menguaba. ¿Qué estaba haciendo? Me había parado
en medio de la carretera. ¿Qué pasaría si...? No, no, no y
no. Eso quitártelo de la cabeza. No vas a hacerlo.
Demasiado tarde. Ya estaba girando sobre mis talones y caminando en
su dirección. Genial. Adiós al autocontrol. Necesitaba un plan.
Una idea. Lo que fuese. ¡Rápido! No podía arruinarlo. No esta vez.
Solo había una solución. Modificar la idea original.
"¿Puedo darte un beso en la mejilla?" le pregunte tímidamente a
medida que me acercaba. ¿En serio había dicho yo eso?
Sonaba estúpido y cursi. Definitivamente era idiota. Lo había declarado en voz alta. Y ahora ella lo sabía. "Si" contestó ella con una sonrisa. ¿Había
dicho que sí? Sonreí. No tuve que pensármelo dos veces. Llevaba
semanas sin estar tan cerca. Lo deseaba. Daban igual los nervios. No sería una
cobarde. No renunciaría a lo que quiero por miedo.
Así que me acerque y le di un suave beso en la mejilla. "Buenas
noches" le susurré al oído.
"Princesa" añadí para mis adentros. "Buenas
noches" respondió ella. ¿Como era capaz de darme tanto con tan poco? Con dos simples palabras había
vuelto a instaurar aquella sonrisa en mi cara. Tan mía. Tan suya.
Arriesgate
¡Que alguien pulse el botón de
pausa! Demasiados pensamientos. Demasiadas emociones. Necesito ordenarlos.
Quieren salir. Estoy a punto de explotar. Todos en la punta de la lengua.
Frases, palabras, textos enteros empiezan a formarse sin control en mi cabeza.
¿Cuánto hacia que no me pasaba esto? La necesidad de escribir como si no
hubiese un mañana. Como si el tiempo se hubiese detenido para mí. No sé cómo
sacarlos. Necesito escribir. Necesito expresarlo. Respira, respira. Tengo que
relajarme. Descarto que pueda dormir ahora. Imposible. ¿Sabéis que más es
imposible? Ocultar esta sonrisa. No puedo pararla. No quiere irse. Y no quiero
que se vaya. Es una sonrisa estúpida, tonta. De adolescente. Como si
fuese la primera vez. No sé si estoy haciendo bien. O si todas mis acciones son
un completo error pero no puedo pararlo. Esta soy yo. La que
se guía siempre por su corazón. La que sabe que si no lo
intento algún día me arrepentiré de ello. Dicen que
quien no arriesga no gana. ¿Y que crees que voy a hacer? Es fácil. Yo elijo arriesgar.
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