Mis dedos se entrelazaron con los suyos. Y nuestras manos quedaron unidas. Sentí como una ola de calor recorría todo mi cuerpo. Aquel gesto era importante. Íntimo. Personal. Y me lo había estado guardando. Y salió. Natural. Sin pensarlo. Sonreí. Había sido un gran paso. Enorme quizás. Y lo había dado. Con ella.
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