Las palabras se acumularon en mi
boca. Las tenía en la punta de la lengua. Apretaba mis labios intentando
contenerlas. Sacarlas sería aceptarlo. Asumir la realidad. Y no sabía si estaba
preparada. Sentía como querían salir. Debían salir. "Grítalo" dijo
ella a mi lado. Podía hacerlo. Cogí aire por última vez y grité Las palabras
brotaron. Salieron disparadas. "Sarah ya no me quiere" Grité hasta
quedar sin aliento. Se lo grité al viento. Se lo grité al mundo. Me lo grité a mí
misma. Sobre todo a mí misma. "¿Algo más?" preguntó ella. Sí. Había
algo más. Volví a vacilar. Estaba siendo más difícil de lo que jamás había
imaginado. Tenía un nudo en la garganta. "Y ya no están juntas" gritó
ella a mi lado. "Y ya no estamos juntas" grité desde lo más profundo
de mi interior. Dejando que las palabras se fuesen con el
viento. Llevándoselas muy lejos.
Alejándolas de mí. Y se fueron. Salieron y se sumergieron en la oscuridad.
Se habían ido. Lo había conseguido. Había gritado y ahora...
ahora sentía alivio. Como si la carga se hubiese aligerado un poco. Como si
al fin pudiese sentir algo de paz. Algo de tranquilidad. Y pudiese volver a
respirar de nuevo.
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