viernes, 16 de diciembre de 2011

Totalmente perfecto. Contigo.


Lo perfecto de esa noche no era ni la cena anterior, ni el paseo por Santa Cristina, ni el resto de la noche que nos aguardaba... No, no era nada de eso... Lo perfecto de todo aquello era la persona que en ese momento se encontraba  agarrando mi mano, con la que estaba compartiendo esos momentos. Ella. Y solo ella, hacia que cada pequeño momento fuese absolutamente perfecto. Las conversaciones, los pequeños enfados, las bromas, los besos, las caricias, los abrazos, las miradas, los paseos, las risas... Todo. Todavía no sabia si yo había conseguido girar su mundo pero lo que si sabia con total seguridad era que ella había girado el mio. Lo giraba una y otra vez con cada palabra, con cada gesto, con cada beso. Eso provocaba que al igual que un imán, yo fuese atraída hacia ella con cada vez más fuerza. Sin poder ni querer evitarlo.





[Y se que voy a verte de nuevo,  para decirte cuanto Te Quiero] :)

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