jueves, 22 de diciembre de 2011

Precioso día nublado =)

Un beso de mama hace que abra los ojos. Todavía estoy medio dormida pero se donde estoy, miro a mi alrededor para verificar que de verdad he vuelto. Efectivamente...ya estoy en casa de nuevo. "Buenos dias, deberías ir levantándote" - me dice antes de desaparecer por la puerta de mi cuarto con una sonrisa de esas que sabes lo mucho que se alegra de que haya vuelto a casa. Me froto los ojos para intentar despejarme un poco, todavía no quiero levantarme... estoy demasiado cómoda en cama. Me giro y cojo el móvil para ver la hora. Una llamada perdida y un mensaje. ¿De quien sera? Ella? Si! "Buenos y nublados días rubita..." Era para vernos. ¿Cuanto hacia que me lo había mandado? ¡Un hora!Le contesto rápidamente con la esperanza de que aun podamos vernos antes de que se fuese a trabajar y no tarda demasiado en sonar el móvil de nuevo. "En 3 min estoy en tu casa" Siento como la sonrisa que llevaba desde que había abierto los ojos se ensancha pero...ui... estaba en pijama, despeinada y fijo que con unas ojeras de aquí a mañana de todo el sueño que todavía no había recuperado. Me levanto de un salto, estaba a contrarreloj. Cojo un chándal y un jersey, me peino, me miro al espejo...horrible...Menudo desastre que estoy hecha... Bajo dando saltos por las escaleras hasta llegar a la cocina. Mi abuela, mi abuelo y  mi madre. "Buenos días!" Todo estaba siendo perfecto. Miro por la ventana y veo su coche rojo. Ha llegado! Se me acelera el corazón y siento un cosquilleo, creo que son unos pocos nervios que se han colado. Respiro hondo, me pongo los playeros y salgo. Observo como sale del coche, "Que seria" - Pienso. Se me escapa un bostezo, aun estoy medio dormida así que intento despejarme frotándome los ojos de nuevo. Llego al portal, lo abro, intentando que no salga Nina, y lo cierro. Entonces la veo, una escasa distancia nos separaba, nada mas. ¿Cuantas veces había imaginado aquel momento? Unas cuantas veces seguro... me acerco y la abrazo. Hundo mi rostro en su melena y su olor me embriaga. No se cuanto tiempo paso hasta que aleje un poco la cara y quedar a unos centímetros escasos de su cara, pero sin dejar de rodearla con mis brazos, para mirarla a los ojos. Y allí estaban...sus preciosos ojos castaños, su sonrisa, su voz... todo eso que había echado de menos. Ahora si...ya podía dejar de contener los impulsos, dejar que saliesen... y mientras sentía como mis piernas empezaban con su temblor habitual... la bese. 

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