viernes, 23 de diciembre de 2011
Pensamientos contradictorios
Subí las escaleras en dirección a mi habitación, sabia que pasaría a continuación, cuando cruzase el umbral de la puerta. Ocurría siempre que ella pasaba por mi habitación... Su olor... Permanecía, aunque fuese solo por unas horas... Sonreí al recordar que hacia solo unos minutos habíamos estado juntas. Y todavía podía sentir como cada fibra de mi cuerpo se estremecía al notar como pasaba sus labios por mi cuello... Me era cada vez mas difícil pensar de manera racional. Ahora el que hablaba era mi cuerpo y estaba perdiendo la poca resistencia que ya de por si tenia cuando se me acercaba. Mis pensamientos se contradecían. Los sentimientos de querer y no deber chocaban una y otra vez. Pero llego su hora de irse. No quería que se fuese. No todavía. Así que antes de cruzar la puerta la volví a atraer hacia mi. La pegue lo mas que pude contra mi cuerpo. Mis labios volvieron a rozar suavemente los suyos, primero dulcemente, con ternura, pero con cada beso estos se volvían cada vez mas intensos y no tardo en subir sus manos hasta mi pelo, enredándolas en él, haciendo que la estrechara aun más contra mi. Podía sentir como no era la única que quería que en ese momento estuviésemos las dos completamente solas en casa. El cuerpo hablaba por si solo. En un lenguaje secreto. Un lenguaje que debíamos parar. Y lo paró. Se deshizo de mi abrazo y se alejo de mi. No era el momento, ni el lugar. Las vacaciones solo acababan de empezar... Sacudí la cabeza y volví a la realidad. Sabia que esa noche cuando me acostase me dormiría con su olor y solo faltaría un pequeño detalle. Ella.
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