viernes, 30 de septiembre de 2016

Stop The Clocks

Si la felicidad fuese eterna. Me quedaría con este momento. Con el sonido de nuestras risas inundando la habitación. Pararía el tiempo. Durante un segundo. Solo un segundo. Para seguir sintiendo esa sensación. Un poco más. Esa felicidad desbordante. Descontrolada. Que hacía tiempo que no sentía. Me gustaba tenerla ahí. De vuelta. Me resultaba complicado expresarla con palabras. Era un sentimiento. Un sentimiento en estado puro.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Genio Contenido

¿Y ese genio? ¿De dónde le había salido? Me quede embobada mirando la pantalla del móvil. Tenía genio. Sin duda. A veces. O eso parecía. Me había gustado. Me había parecido incluso sexy. Pero no la tenía cerca. Por suerte o por desgracia. Sin duda era por desgracia. Suspiré. La habría besado. Vaya que si la habría besado. Sin pensármelo dos veces. Sin pensármelo ni tan siquiera una. Sin pensar.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

No te olvides de mí

Volvía a tener problemas de concentración. Se estaban convirtiendo en algo habitual. ¿Cuantas veces había ya leído la misma frase? ¿3? ¿4? Me gustaba su cara de concentración. No podía evitar mirarla de vez en cuando sin que se diese cuenta. No quería desconcentrarla... más... Volví los ojos al libro. Podía hacerlo. O no... solo quería levantarme y besarla. Besarla hasta que me culpase de su poca concentración. Besarla hasta que se le olvidase el trabajo. Besarla hasta que se olvidase de todo. De todo menos... de mí. 

Recuerdos de una noche

Se había convertido en uno de mis gestos preferidos. Me llenaba de paz. De seguridad. Me hacía sentir protegida. Era un gesto sencillo pero me encantaba. Aún recordaba la primera vez. No había sido hacía mucho. Sus brazos me rodeaban. Me acurruqué un poco más. Y de repente... sentí sus labios sobre mi frente. Sonreí. No pude evitarlo. Había vuelto a hechizarme. Inconscientemente. Como solo ella sabía hacer.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Más

Volví a atraerla hacía a mi. La quería más cerca. Me hacía vulnerable. Su tacto. Su olor. Sus labios. Todo me invitaba a ella. Había revolucionado mi mundo. Hacía que sentimientos perdidos, apareciesen. Como por arte de magia. Deseándola. Cada día más. Había derretido el invierno. Ya no quedaba nada. Solo calor. Un fuego abrasador que se había adueñado de todo. Acelerando los latidos de mi corazón. Dejándome sin aliento. Pidiendo a gritos... más. 

Confesiones de medianoche

Las palabras empezaron a salir de mi boca. Una a una. Llevándome a un pasado que trataba de contener. Ya no podía pararlas. Había empezado y ya no había vuelta atrás. Ella no me había presionado. Había tenido paciencia pero yo no podía seguir guardándolo. No a ella. Quería que lo supiese. Mi historia. Y no huyo. Se quedo ahí. A mi lado. No se iba a marchar. No me dejaría sola. La mire a los ojos y lo supe. No se alejaría. Y me relaje. Podía respirar de nuevo. Sin carga. Sin secretos. Solo yo. Transparente. De nuevo.

domingo, 25 de septiembre de 2016

No sé si sabes...

No sé si lo sabes pero cada mañana al abrir los ojos tú eres la primera persona en la que pienso. Es una forma perfecta de empezar el día. Con una sonrisa. Y por las noches, cuando todo está en calma, cuando lo único que se escucha es el ronroneo de un gato. ¿Sabes que es en lo que pienso? En ti. Eres mi último pensamiento del día. Un pensamiento que me relaja. Que me asegura que nos volveremos a ver. Pronto. Muy pronto.