jueves, 5 de febrero de 2015

Felicidad temporal

Felicidad. Es la palabra que mejor describe a mis sentimientos de ahora. Soy feliz. ¿Feliz por que? Sencillo... Estoy en casa. En Madrid. El lugar que ahora considero hogar. Esta siendo breve, llegue antes de ayer y me voy hoy pero estoy disfrutando de la normalidad, de la vida cotidiana. Algo que allí me estaba faltando. Cada día es una lucha constante contra la adaptación. Aquí es diferente, desde el mismo momento en el que el avión se elevó en el aire ya me sentía en casa, volvía a mi hogar. No encuentro palabras para describir la felicidad tan plena que sentí y siento. El objetivo del viaje no era únicamente el examen. Lo he llegado a considerar incluso secundario, una escusa. Mi objetivo era la felicidad. Ni más ni menos. El viaje aún no ha acabado. Siguen quedándome unas horas. Unas horas más para pasar entre amigas y paseando por lugares cotidianos. Unas horas más para la normalidad, sin sentirme fuera de lugar.

domingo, 23 de noviembre de 2014

En blanco

Pequeñas descargas eléctricas. Las siento por todo mi cuerpo. Tan dulces... Mente en blanco. No hace falta pensar. No hay espacio para el pensamiento. Sólo sentir. Un momento que ha llegado sin avisar. Y aquí esta. Cuanto lo había ansiado. Lo había esperado durante tanto tiempo... Ha sido intenso. Placentero. Pasión, amor, cariño. Todo en uno. Lo necesitaba. Sentirme deseada. Sentirme amada. Todo al mismo tiempo. Y el final... Que paz. Como sí toda la oscuridad desapareciera dejado paso a un temporal descanso. Merecido descanso. Hoy echare especialmente de menos su piel, su olor, su sabor. Hoy, una vez más, dormiré pensando en ella.

Sweet home

Próxima parada: "Aluche" correspondencia con línea 5 de Metro. Me gusta ese sonido. El sonido de la Renfe. Las vibraciones que emite el vagón al deslizarse por las vías. Me gusta el sonido de cuando se abren las puertas y también el sonido de cuando se cierran. Me gusta la gente que hay en el vagón. Todos son diferentes. Diversidad. Respiro hondo. Me cuesta respirar. He tenido que correr para coger la anterior Renfe para venir a Atocha. Tengo un poco de asma. No pasa nada. Me he sentido bien. Una más. Una madrileña más. Pero el trayecto ya se está acabando. Mi viaje esta llegando a su fin. Tengo que ser fuerte. He vuelto. Ha sido breve. Siento ansiedad. Ansiedad porque en 9 horas estaré de camino a Coruña. Otra vez. No quería separarme de ellas. Ha sido tan normal, como sí mañana las volviese a ver. Necesitaba verlas. Necesitaba su contacto. Sus voces. Y sobre todo hablar. Sentir que tenía amigas. Y tengo amigas. Las tengo a ellas. Lejos pero las tengo. No importa. Y hemos prometido vernos mediante Skype. Lo han prometido. La despedida ha sido dura. No voy a llorar. En 3 semanas volveré. No a mi casa. Pero volveré. Y las veré. Y quizás entonces me encuentre mejor. Que haya dejado de hundirme. No lo se. El tiempo cura las heridas. O eso dicen. Ahora estoy herida. Perdida. Mi héroe ha dicho que va a venir a salvarme. Eso espero. Sin ella seguiré perdida.

viernes, 21 de noviembre de 2014

I need a hero

Gafas de sol. ¿Dónde están? ¡Encuéntralas! Debes tapar tus ojos. Nadie puede verlos. Sobre todo ella. No quiero que ella los vea. No quiero que vea dentro de mi. "Ojos espejo del alma". Tapo el espejo. Así nadie me vera. Siento como me mira de reojo. Para, por favor... Déjame. Me siento como un gato. Enfurecido. Enfurecido y muy dolido. Siento todo mi pelaje erizado. Bufo. No me toquéis. ¡Dejarme todos en paz! No quiero hablar contigo. No puedo. No quiero derrumbarme. Déjame. Me escondo. Me hundo en el asiento trasero del coche. Aquí nadie podrá verme. Quizás explote. No lo se. Pasa el tiempo. Exploto. Vuelvo a serenarme. Exploto de nuevo. Para por favor. Estoy cansada. Tan cansada. Quiero que todo pare. Sólo quiero volver a casa. Ella no se da cuenta. No lo ve. Esta demasiado ocupada. Ya no me ve. Sólo ve la primera capa. Lo superficial. No ve que me estoy ahogando. Me ahogo cada día. Ella no lo ve. ¿Por qué no lo ve? ¿Por qué deja que me ahogue? Yo nunca deje que se ahogase. Jamás. Siempre corrí a socorrerla. Siempre. Siempre. Siempre. Siempre. Exploto de nuevo. Sentimientos contenidos emergen de mi interior. Explotan. Quiero gritar. Gritar hasta quedarme sin voz. Destrozarme la garganta si hace falta. ¿Qué importa? Sigo hundiendome. Más. Y más. Y más. Me ahogo. Nadie se da cuenta. Nadie viene a salvarme.

martes, 18 de noviembre de 2014

Vuelta a empezar

Acumular sentimientos a veces no es bueno. Llega el punto donde tu cuerpo no admite más. Que necesita explotar. Soltarlo todo. No importa el lugar ni el momento. No importa nada. Intentas contener todo ese cúmulo de sentimientos. NO SALGÁIS. Por favor... A veces hacen caso. Y a duras penas se quedan dentro. Luchando por salir. Respira. Respira hondo. Pon esa canción que tanto te relaja. Escucha su melodía. Centrate en el piano. Siempre lo haces. Mejor. Algo mejor. Se contendrán durante un tiempo. Y así sucesivamente. Hasta ese momento. Fin de la contención. Todo estalla. Los ojos se desbordan. La respiración se agita. Te falta el aliento. No puedes parar. Es demasiado tarde. Demasiado tiempo guardando. Ahora no hay vuelta atrás. Desahogate. Suéltalo todo. Es lo mejor. Después te sentirás mejor. Lo sabes. Y vuelta a empezar.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Silencio

Silencio. No se escucha nada. El mundo ajeno a mis pensamientos. Sólo crecen. Y crecen. No puedo pararlos. Apreto los ojos. Tengo la esperanza que paren. No lo hacen. Me hago un ovillo. Respira. Concéntrate sólo en eso. No puede ser tan difícil. Esfuerzos inútiles. Es un silencio sonoro. Irónico... ¿Verdad?

domingo, 9 de noviembre de 2014

Cálido Invierno

Abro los ojos. Una tenue luz entra por la ventana. Oigo la lluvia en el exterior. Miles de gotas impactan contra el cristal de la ventana. Siento el calor de las sabanas que me envuelven. Me estiro lentamente, deslizando uno de mis pies por fuera de las sabanas. Frío. Mucho frío. Vuelvo a meterlo inmediatamente en cuanto se pone en contacto con el frío exterior. Se nota que el invierno ha llegado. Tiemblo y sonrío a la vez de solo pensarlo. Una leve respiración se escucha detrás de mi. Me giro y ahí esta. Aun dormida. Mi niña. Mi dulce niña. Esta tan guapa cuando duerme. Recorro cada milímetro de su precioso rostro con la mirada y reprimo una necesidad creciente de acariciarla. Sonrío. En ese instante no desearía estar en ningún otro lugar que no fuese a su lado. Me hace feliz. Muy feliz. Se remueve un poco pero no se despierta. Mejor. Así podre seguir observándola un rato mas. ¿Como una sola persona puede hacer que emane tantas dosis de felicidad por cada poro de mi piel? Estos pequeños momentos son importantes. Lo son para mi. Los necesito. Volver a sentir el como era cuando vivíamos juntas. Escuchar un Buenas noches Amor cada noche o un Buenos días Princesa cada mañana.Cosas aparentemente tan sencillas y que ahora no se producen tantas veces como desearía. De todos modos... Nunca es suficiente. Nunca la veo lo suficiente. Nunca duermo con ella las suficientes veces. Nunca la beso lo suficiente. Nunca la miro lo suficiente. Nunca lo escucho lo suficiente. Nunca es suficiente. Es como una necesidad primaria. Como beber o comer. Por eso cada momento con ella es importante. Siempre son importantes, pero cuando no ves tanto a la persona que amas como te gustaría, los pequeños momentos se vuelven esenciales y quieres aprovecharlos al 100%. Como aquel preciso momento. Ella simplemente estaba durmiendo. Y la miraba como si jamas hubiese visto algo tan precioso. Me acurruco un poco mas entre las mantas. Mirándola. Disfrutando del momento. Sintiendo el cálido invierno.