No me sentía la misma persona. La
que tenía una obsesión con el tiempo. La que tenía ataques de ira. O la que tenía
un inmenso dolor dentro. Un vacío abismal. Era como si esa carga negativa que
llevaba acumulada desde hacía tanto se empezase a disipar. Liberándome.
Haciéndome sentir más ligera. Dejándome ser yo misma. Podía afirmar que me
sentía bien. Aunque me seguía faltando algo. Ella. La echaba de menos. Deseaba
hablar con ella. Deseaba hacerla reír. Disfrutando del sonido de su risa.
Deseaba invitarla a cenar y luego colarnos en un parque en medio de la noche.
Deseaba hacer locuras con ella. Perdernos. Deseaba escuchar su voz de dormida
por las mañanas. Y ver esa carita que pone, tan dulce, tan preciosa que te dan
ganas de cogerla y darle un enorme surtido de besos. Deseaba sucumbir a su
deseo cuando me susurraba "¿Me haces unas cosquis por la espalda?". ¡Sí! ¡Sí! Una y mil veces si. Deseaba secuestrarla, en el buen sentido, y llevármela a
ninguna parte y a todas a la vez. Descubriendo lugares que jamás hayamos visto antes. Incluso
sonreía al pensar en la posibilidad de bailar una vez mas con ella una noche de sábado.
Dejando que ella me guiase como siempre había hecho. Deseaba entrelazar mis dedos con los suyos,
acercarme a su oído y empezar a cantar. Haciendo algo que jamás había hecho.
Solo el sonido de mi voz. Quiero ser valiente. Valiente para hacer las cosas que jamás hago
por miedo. Porque ella me ha enseñado a ser valiente. A ser decidida. A decir
las cosas que pienso. Ella me ha enseñado a amar. A que sonría como una idiota cuando me llama, cuando la veo o cuando me manda un mensaje. Simplemente sonreír porque es ella. A sentir un ejército de mariposas cuando se acerca
o sonríe. A que me tiemble hasta el mentón cuando me besa. A acelerar mis
pulsaciones cuando me toca. A olvidarme del mundo entero cuando me dice "Te Quiero" y derribando todas y cada una de mis barreras cuando me susurra "Bésame". Haciendo que el amor sea sencillo. Haciendo que sea único.
No hay comentarios:
Publicar un comentario