[Ahora mismo sólo voy a acurrucarme con Bambú. Es la solución a los días malos, desde hace casi 5 años. Abrazarme a el y soltarlo todo hasta quedarme dormida.]
viernes, 12 de junio de 2015
Presión
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Vuelta a empezar. No funciona. ¡No funciona! ¿Por que no funciona? Relajate. Respira. Respira hondo. ¡VAMOS! Esta sensación... Es como la de aquel día. Ansiedad. Náuseas. Mi cabeza está a punto de explotar. Y ese nudo en la garganta. Me ahoga. Me esta destrozando. Poco a poco. Cálmate. Por favor. Cada día es una lucha. Un bando. El otro bando. Lo moral. Lo racional. Lo que me gusta. Lo que amo. Lo que quiero. Lo que debo. Es como un partido de tenis. Pero este partido no se acaba. ¿Cuándo va a acabar? Estoy cansada. Tan cansada. Mi mente, mi corazón. Todo trabaja demasiado deprisa. No puedo seguirle el ritmo. Duele. ¿Cuál es la solución? ¿Qué debería hacer? No se que hacer. Estoy perdida. Muy perdida. Antes de esto todo era más fácil. Seguía a mi corazón. Así de simple. Fácil. Siempre me he guiado por el. Siempre me ha llevado por el buen camino. ¿Y ahora? No puedo seguirlo. No puedo. No puedo. ¡NO PUEDO! No es tan fácil como darle al botón de Off. Ojalá. Nadie dijo que sería fácil. Dicen que todo pasa por alguna razón. ¿Cuál es la razón de esto? ¡Venga! ¡Decírmelo! No tiene sentido. Nada tiene sentido. Sólo quiero desconectar. Descansar. ¿Es mucho pedir?
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