viernes, 21 de junio de 2013

Decisiones.


Simplemente había que dar el primer paso. Estaba preparada para darlo. No sé porque lo hice, simplemente sabía que tenía que hacerlo. Debía hacerlo. La presión en el pecho me estaba matando desde hacía meses, era incapaz de pasar esa página. ¿Por qué no podía pasar página como el resto de la gente hacia? Sé que yo no soy como el resto de la gente. Entonces di el primer paso, escribí, escribí y escribí, las palabras salieron solas, no podía parar y sé que podía haber seguido escribiendo y sé que aun me quedaban cosas por decir, pero lo relevante, lo escribí. Y la presión fue disminuyendo. A medida que escribía los recuerdos se arremolinaban en mi mente, incontrolados, y cuando quise darme cuenta estaba sonriendo. ¿Por qué sonreía? No debería estar sonriendo, nadie sonríe escribiendo cosas tristes. Entonces… ¿Por qué? ¿Por qué? No tengo la respuesta a esa pregunta, únicamente me sentía bien. Y llegó el momento de enviar lo que había escrito. ¿Lo envió? ¿No lo envió? ¿Qué hago? Me temblaba todo. Estaba nerviosa. Mi subconsciente me decía: ¡Envíalo maldita sea! ¡Envíalo! ¡Vamos! Pero yo seguía vacilando. Quería y no quería. Ya no estaba convencida de que fuese una buena idea. Había estado segura de lo que haría hasta que llego el momento de enviarlo. Mi dedo se deslizaba suavemente por la tecla de enviar una y otra vez, hasta que presiono levemente y lo escrito… se envió. ¿He hecho bien? ¿Qué he hecho? Ya no estaba segura de nada, pero lo había hecho, en el fondo me sentía bien, sabía que era lo correcto. Ahora solo quedaba esperar. Intentaba no pensar en ello pero mi mente ya barajaba las miles de opciones que podría haber. No sabía si habría respuesta. Y la hubo. Y me sentí feliz. Una felicidad que no había sentido en mucho tiempo. Aquella noche dormí como si no hubiese dormido durante siglos. Sin pesadillas. Sin aquella presión. Sin ese vacío tan inmenso, o por lo menos el vacío ya no me parecía tan inmenso.

A veces no es demasiado tarde para hacer las cosas. Todos cometemos errores. Somos humanos. Pero hay que saber solucionarlos y perdonar. Y si en algún momento no somos capaces de pasar una página en nuestra vida… quizás hay alguna razón por la cual no la podemos pasar. ¿No  crees?

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