Simplemente había que dar el primer paso. Estaba
preparada para darlo. No sé porque lo hice, simplemente sabía que tenía que
hacerlo. Debía hacerlo. La presión en el pecho me estaba matando desde hacía
meses, era incapaz de pasar esa página. ¿Por qué no podía pasar página como el
resto de la gente hacia? Sé que yo no soy como el resto de la gente. Entonces
di el primer paso, escribí, escribí y escribí, las palabras salieron solas, no podía
parar y sé que podía haber seguido escribiendo y sé que aun me quedaban cosas por
decir, pero lo relevante, lo escribí. Y la presión fue disminuyendo. A medida
que escribía los recuerdos se arremolinaban en mi mente, incontrolados, y
cuando quise darme cuenta estaba sonriendo. ¿Por qué sonreía? No debería estar
sonriendo, nadie sonríe escribiendo cosas tristes. Entonces… ¿Por qué? ¿Por qué?
No tengo la respuesta a esa pregunta, únicamente me sentía bien. Y llegó el
momento de enviar lo que había escrito. ¿Lo envió? ¿No lo envió? ¿Qué hago? Me
temblaba todo. Estaba nerviosa. Mi subconsciente me decía: ¡Envíalo maldita
sea! ¡Envíalo! ¡Vamos! Pero yo seguía vacilando. Quería y no quería. Ya no
estaba convencida de que fuese una buena idea. Había estado segura de lo que haría
hasta que llego el momento de enviarlo. Mi dedo se deslizaba suavemente por la
tecla de enviar una y otra vez, hasta que presiono levemente y lo escrito… se envió.
¿He hecho bien? ¿Qué he hecho? Ya no estaba segura de nada, pero lo había hecho,
en el fondo me sentía bien, sabía que era lo correcto. Ahora solo quedaba
esperar. Intentaba no pensar en ello pero mi mente ya barajaba las miles de
opciones que podría haber. No sabía si habría respuesta. Y la hubo. Y me sentí feliz.
Una felicidad que no había sentido en mucho tiempo. Aquella noche dormí como si
no hubiese dormido durante siglos. Sin pesadillas. Sin aquella presión. Sin ese
vacío tan inmenso, o por lo menos el vacío ya no me parecía tan inmenso.
A veces no es demasiado tarde para hacer las
cosas. Todos cometemos errores. Somos humanos. Pero hay que saber solucionarlos
y perdonar. Y si en algún momento no somos capaces de pasar una página en
nuestra vida… quizás hay alguna razón por la cual no la podemos pasar. ¿No crees?

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