La mire y pensé “esto no es sexo, esto es amor” ella se entrego a mí, me acariciaba y me besaba, me tocaba con tanta dulzura y pasión… Me trata de una manera diferente, era como si nos hubiésemos conocido desde antes, tan natural… Nuestras manos se entrelazaban, jugaban entre ellas, conocía su cuerpo, la luz no nos hacía falta, y como una ciega fui recorriendo su cuerpo y haciéndola mía. Con ella el corazón me iba descontrolado, me da vida, me hace sentir viva, es la causa de mi taquicardia y mi serenidad.
Metidas en una preciosa habitación de un hotel de la toscana, bajo el aire de un ventilador y la difusa luz que entraba por el balcón, empezó a respirar cada vez más profundo; una respiración que se entrecortaban por los sonidos de nuestros cuerpos unidos, fundiéndose en uno, y su voz, dulce susurrándome al oído “Te amo”.
Eso es lo que yo siento cada vez que se acerca a mí. Cada vez que la huelo y siento el roce de su piel, cuando sonríe y se le marcan sus preciosos hoyuelos, solo pienso en cuanto la amo.
Sarah C.G.
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