Volver
a sentir como la vida corre por cada pequeña parte de tu cuerpo y dejar de ser
fría, de apartar a cualquiera que quiera acercarse a lo que lleva un tiempo
rodeado por una coraza de acero impenetrable, cerrado con llave, para que nada
ni nadie se acerque. Tu corazón. Tienes miedo. Más de lo que nadie
imagina, son muchas las emociones que aún
no controlas después de estos últimos meses, el miedo
es una de ellas al igual que las lágrimas, esas pequeñas gotas que comienzan
cuando algo te supera y te derrumbas por enésima vez. Y van poco a
poco resbalando por el rostro hasta caer al vació, se pierden. Pero
logras pararlas, al principio cuesta, pero lo haces una vez, y lo vuelves a
repetir una y otra vez porque no quieres volver a sentir ese dolor que vuelve
cada noche, que hace que te encojas y desees con todas tus fuerzas que pare
porque estas harta, quieres que se vaya, que te deje en paz para volver a vivir
de nuevo, porque te lo mereces. Puede que sea lo más duro que hayas echo nunca
pero es lo mejor, lo sabes. No merece la pena quedarte perdida en medio del
camino, sin saber a dónde ir, hay que seguir caminando, encontrar un nuevo
camino y saltar todos los obstáculos que puedas llegar a encontrar. Seguro
que te caerás, uno siempre acaba tropezando de vez en cuando, pero hay que
saber levantarse, con cada caída uno se vuelve más fuerte hasta que
llegará un momento en que no volverás a caer como lo hiciste aquella
vez, aquella vez que te costó tanto levantarte, y sabes porque
no volverás a caer de esa forma? Porque habrás encontrado
la felicidad. Dicen que la felicidad no es permanente, viene y va. Es cierto. Pero
hay que saber conservarla el mayor tiempo posible. El ser humanos pasa toda su
vida en busca de esa felicidad, a veces aparece cuando menos te lo
esperas. Alguien me dijo una vez que lo bueno se hace esperar, que aparece
aunque al principio puede que no te des cuenta y pase desapercibida. Hay que
apreciar siempre los pequeños detalles porque esos son al final los que más
cuentan, las pequeñas cosas. Un simple Buenos Días puede hacer que
tu día cambie, una mirada o un mensaje inesperado donde ponga
2ºAbrazo y un día menos para volver a casa. Los pequeños detalles te
sacan una sonrisa sin darte cuenta y pueden que acaben siendo más importantes
de lo que uno cree, quien sabe...
No hay comentarios:
Publicar un comentario